miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Santina De Covadonga:

Patrona de Asturias. La celebración de la festividad de la Santina en el Real Sitio de Covadonga tuvo lugar como cada año ayer día 8 de septiembre.

A la palabra Covadonga se le ha dado varias versiones. Covadonga significa etimológicamente "Cueva de la Señora". Procede este vocablo de la palabra latina Cova domínica, compuesta por un nombre sustantivo cova y un adjetivo domínica que lo determina. Esta expresión ha pasado del latín, la lengua madre, al romance por diversas fases o transformaciones: covadomínica.-covadominca-covadomnca-covadonca-Covadonga. No se debe confundir la Cueva de la Señora con el túnel que da acceso a ésta. El nombre Covadonga de antigüedad no definida aún en su forma latina no puede referirse a otra "Señora" que a la Virgen María. En los orígenes del culto en Covadonga y según los cronistas, siempre se hace referencia a la Virgen en la Santa Cueva. Ya desde el siglo VIII hasta nuestros días puede definirse a Covadonga como el templo de la gratitud de España a la Santísima Virgen, a cuya intercesión se ha atribuido siempre la victoria de las armas cristianas contra el Islam, allí derrotó Pelayo en el año 718 a un ejército moro que pretendía erradicar el cristianismo y dio con ello el comienzo de la Reconquista. Sitios y lugares interesantes se encuentran ligados al Real Sitio de Covadonga que hacen la ruta a la Reconquista. Cangas de Onís ocupa la primacía de todos los lugares como primera Capital de España y Corte de los Reyes don Pelayo, Favila, Alonso I y Fruela I. Esta situado en un ancho y fecundo valle, que hace más milagroso el prodigio de la Reconquista de Asturias. Entre los recuerdos históricos que atesora esta ciudad está el Puente Romano, de arcos apuntados, muy elevados sobre el cauce del río, desde el cual se aprecia un maravilloso paisaje. La Capilla de la Santa Cruz es digna de mencionar porque fue erigida por el rey Favila en honor de la Cruz victoriosa que enarbolara Don Pelayo en la batalla de Covadonga. Esta capilla había llegado reformada y pobre y en el año 1936 fue destruida y reedificada. Covadonga será siempre importante ya que se considera como el lugar específico donde empezó la reconquista de España. En San Pedro de Villanueva, muy cerca de Cangas de Onís, se aprecia un monasterio benedictino y muy cerca del Santuario el antiguo templo de Abamia donde estuvieron enterrados Don Pelayo y su esposa Gaudiosa hasta que el rey Alfonso X trasladó sus restos a Covadonga. Cuando se llega a Arriondas, nos encontramos en la antesala del Real Sitio, se baja por el Sella y se aprecia la encantadora villa de Ribadesella arrullada por las olas del mar. La Basílica vista de noche se proyecta sobre el cielo como un castillo majestuoso de fuego. Es famoso el Coro que interviene en las principales funciones litúrgicas y en el culto mariano vespertino celebradas en la Basílica. Las voces angelicales elevan el espíritu del peregrino y de todos los ciudadanos. La edad de los niños que cantan oscila entre los 7 y 12 años. Hacen el ingreso por oposición en concurso anual o mediante examen que manifieste, en el aspirante, una positiva calidad de voz y aptitud para el canto. En su escudo figura el lema: Assumptam angeli laudant - alaban a la Virgen los ángeles, que justifica su misión en el Santuario y el haber nacido en el año de la definición dogmática de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos. La pedagogía de los pequeños cantores está encomendada a la Institución Teresiana. Esta gloriosa Institución nació en Covadonga a principios de siglo, cuando su fundador, Don Pedro Poveda, era canónigo de la misma Colegiata. Muy cerca del Hogar-Escolanía hay una casa donde vivió el P. Poveda y compuso las reales de la futura Institución. En ella viven tres teresianas que atienden al aseo de los objetos de culto y ornato del recinto sacro; pero de manera especial se dedican a la oración por las necesidades de la Iglesia y de la Institución, y a conservar el fuego sagrado del amor a la Santísima Virgen de Covadonga, bajo cuyo patrocino nacieron. Por eso el día 7 de septiembre, víspera de la Festividad de Nuestra Señora de Covadonga, una de sus casas de cualquier parte del mundo llega al Santuario para hacer un voto y ofrenda a la Santina. La Santa Cueva es el corazón de Covadonga y es el teatro del origen de la independencia y nacionalidad española . Cuando se llega al Templo, su aspecto es de inefable belleza. A uno y a otro lado del acceso, y como pórtico se contemplan dos majestuosas y bellísimas esculturas de leones. En los alrededores se aprecian los torrentes, cascadas y fuentes procedentes de diversas arterías que se manifiestan en distintas y hermosas formas. Entre una de las fuentes se encuentra nuevamente la figura del león, de su boca sale el agua y pasando por dos grandes conchas, cae a un estanque semicircular. Covadonga tiene encanto de raíces patrióticas que se mezclan con la profunda fe de los fieles. A la derecha, sobre un altísimo muro junto a la antigua Colegiata, se distingue un cartelón de piedra que ofrece esta leyenda: Aquí en el monte Auseva, morada inmemorial de la Virgen, renació la España de Cristo con la gran victoria de Pelayo y de sus fieles sobre los enemigos de la Cruz (años 718 - 722). La "Escalera de la promesa" es digna de ser contemplada con 101 peldaños que se extienden hacía el pavimento de la Santa Cueva. La escalera se ve rodeada de cálidas demostraciones de aquellos devotos que han sido favorecidos o que aún tienen el anhelo de una respuesta milagrosa. Muchos la suben de rodillas, madres con hijos en brazos, ancianos temblorosos, jóvenes con problemas académicos o sentimentales. Y suben rezando el Rosario, o besando el suelo, con velas encendidas o los brazos en cruz hacia el templo de la Madre que es consuelo y esperanza en este valle de lágrimas. En el amplio descanso y balconada de la antecueva y en una oquedad de la roca puede verse un medallón con la efigie del Papa Juan XXIII. El medallón está orlado con esta inscripción: Yo amo a la Madonna de Covadonga como la amáis vosotros los asturianos. Tengo su imagen en mi dormitorio y para ella es mi primera oración de la mañana. Fue colocada precisamente donde estuvo el Cardenal Roncalli, luego Juan XXIII, largo rato admirando la belleza del paisaje y pronunció la frase tan divulgada: "Covadonga es una sonrisa de la naturaleza". Había llegado al Santuario peregrino hacia Santiago de Compostela en la tarde del 20 de junio del año compostelano 1954, y orado largamente ante la Santina. En la mañana del 21 que coincidía con el 50 aniversario de su ordenación sacerdotal celebró en la Santa Cueva con extraordinaria devoción. Por las muchas expresiones de cariño que tuvo para Covadonga en Audiencias en que intervenían Asturianos y por los 17 documentos marianos que publicó en preparación del Concilio Vaticano II, es evidente que el Papa encomendó a la Virgen, bajo la advocación de Covadonga, la reconquista espiritual del mundo que deseaba la Ecuménica Asamblea. Llegando al templo del milagro y en la Capilla-Sagrario de la Santa Cueva se leen en latín y en grandes caracteres rojos estas palabras del Salmo 80:17 : "De flor de harina los alimentó y de miel silvestre los sació". El pan convertido en presencia real de Jesús en la Eucaristía; y la miel, símbolo del amor de la Madre del cielo. En el Pórtico de la gruta del Templo, en el muro diestro está una lápida que recuerda la visita de la Reina Isabel II con motivo de la restauración del culto de este Santo Templo después de 81 años de soledad provocada por el incendio de 1777. La primera Misa en el templo restaurado la celebró San Antonio María Claret que acompañaba a la Reina, y este acontecimiento ha merecido una lápida memorial. La puerta de hierro de la Santa Cueva tiene grabada en su parte central las palabras : "Ave María gracia plena dominus tecum benedicta tu in mulieribus y Sancta Maria de Covadonga ora pro nobis". Destaca en el recinto la imagen de la Virgen que el pueblo denomina cariñosamente La Santina. Su rostro esa apacible y gracioso. Está erguida sobre un pedestal de piedra, que se asemeja al precioso "olivo de los campos" que a todos ofrece fruto y sombra. Está en alto para ser vista de todos: desde los montes, desde el camino, desde el poblado. Viste de seda y oro, pero su semblante es de Madre más que de Reina.
Don Pelayo, primer rey de Asturias, famoso por la victoria ganada contra los moros en Covadonga que inició la reconquista de España. Se dice que Pelayo vio en el cielo una cruz rodeada de luz con las palabras "Hoc signo vincitur inimicus": se vence al enemigo con el signo de la cruz. Otros dicen que Pelayo llegó a la Cueva del Auseva persiguiendo a un malhechor y que un ermitaño que cuidaba con veneración una imagen rústica de la Virgen, le dijo que lo mejor era invocar la protección divina por medio de la Virgen Santísima para lograr el triunfo de las armas cristianas. Construyó una cruz de roble, que le sirvió de estandarte en la batalla, haciéndose célebre en los anales de la Patria. Esta Cruz siguió enarbolada en los campos de batalla y los Monarcas de España le rindieron homenajes de veneración . Durante la preparación del ataque de los moros contra el ejército de Pelayo, el Obispo Oppas, preocupado, trata de convencerlo para retirar las tropas y evitar más derramamiento de sangre. Pelayo con gran confianza responde al Obispo: "¿No ha leído en la Sagrada Escritura que la Iglesia del Señor es como una semilla de mostaza, que así de pequeña por medio de la gracia de Dios crece más que otra semilla?" El Obispo respondió: "en verdad así está escrito". Pelayo le dijo: "Nuestra esperanza está en Cristo, y esta pequeña montaña será la salvación del pueblo español y de los Godos, su Amor y su Bondad nos librará del enemigo". Y esto es lo grande, maravilloso y asombroso del milagro de Covadonga. La intervención de la Cruz de Cristo, signo de nuestra redención, que enardeciendo a los valientes cristianos iniciadores de la Reconquista, vencieron al enemigo que intentaba acabar con la fe cristiana. La intervención del ejército celestial es sin duda la explicación del triunfo sobre el ejército de los moros. San Miguel Arcángel al frente de la batalla, rodeaba la Cueva y elevando su espada daba orden de combate a toda la corte celestial, eliminando así a la mayoría de los moros. Después de la gran victoria, Pelayo fue aclamado rey y la Virgen Santísima es declarada Reina y Patrona de Asturias. Desde este momento empieza la reconquista cristiana de Iberia (antiguo nombre de España) que culminó con el vencimiento de los últimos moros en 1492 bajo el reinado de Fernando e Isabel, que eran grandes devotos de San Miguel Arcángel. Al observar el panel de oro y plata que se encuentra en el altar de la Cueva, se observa la conmemoración de la Batalla que muestra a Nuestra Señora al frente de San Miguel Arcángel con la legión de ángeles y sus espadas listas para el combate y a Don Pelayo con sus hombres tirando piedras para hacer huir al enemigo. He aquí que vence la Cruz del Señor, huyó el poder del enemigo. ¡Venció el León de la tribu de Judá, el Hijo de David!

Fuente:
"Toda esta información es obra de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María"

SCTJM.

Carmen.-

2 comentarios:

senovilla dijo...

Me gustaría contar contigo Si te animas me lo dices.

Un abrazo

Cαrмєn dijo...

Siento mucho no haber podido estar Senovilla y participar en esa maravillosa propuesta pero ando un poquito "floja" y apenas abro internet. De ahí que no pudiera responderte. En cualquier caso gracias por haberte molestado en invitarme.

Un afectuoso saludo.